Combinando una representación sintética de las formas con el uso arbitrario del color, la obra de Manuel López Arambarri nos hace partícipes de su constante búsqueda por expresar honestamente y bajo sus condiciones aquello que encuentra bello, estéticamente atractivo y emocionalmente estimulante. Una búsqueda formal en la que le cautiva la posibilidad de transformación que le dan las imágenes que lo inspiran y la satisfacción transitar ese proceso. Siempre en el terreno de la figuración, se vale del uso de líneas regulares, gruesas y bien definidas, que en combinación con masas planas de color yuxtapuestas y cuidadosamente distribuidas, soportan la composición de la obra. Usando colores fuertes, básicos y elegidos arbitrariamente, las pinceladas se hacen visibles ante la necesidad dar volumen a algunas formas que requieren contraste. Las figuras son retratadas en planos medios y de cuerpo entero, en composiciones verticales, ordenadas y equilibradas, que en algunas obras recuerdan a portadas de revistas por su composición y la inclusión de palabras a modo de títulos. Los temas que abordan sus pinturas abarcan la sensualidad del cuerpo femenino, la naturaleza y la emotividad de la música, así como calaveras y rostros maquillados de aborígenes. Representados generalmente sobre sobre fondos planos y despojados, de pocos colores y bien definidos, sus retratos, generalmente individuales, presentan a las figuras posando o actuando frente al espectador, habitualmente conectando miradas. Durante su proceso recurre a diversas fuentes, como imágenes online y personales, que combinadas y re trabajadas dan lugar a nuevas composiciones. Son imágenes que le agradan estéticamente (ya sea por tema, colores, atmósfera, composición, etc...) o que despiertan algún deseo o sentimiento satisfactorio. Percibe las posibilidades que pueden surgir a partir de ese estímulo, y el potencial de transformación de esas imágenes Siempre trabaja a partir de dibujos previos, bocetos bien calculados en los que resuelve problemas de composición, forma y color para luego abordar sin dudas el trabajo final en el lienzo. Entres sus inspiraciones e influencias aparecen el uso del color del fauvismo y expresionismo, la síntesis del cubismo, el factor psicológico de las miradas en los retratos de Velázquez, la inclusión de textos de Cy Twombly y Basquiat, el contraste entre figura y fondo de Caravaggio y la simplicidad en las líneas de las estampas japonesas y del logo de Ögon Cacao de Olle Eksell.
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